sábado, 30 de julio de 2016

ESCOLTAS


Esta figura de seguridad era conocida en el ámbito castrense  en oficiales de alto rango, por lo menos ese es el concepto que tengo de los militares, porque nunca pude aprender los grados en las diferentes fuerzas militares y de policía, a pesar de haber recibido un curso de corresponsales de guerra en 1985 en plena confrontación bélica entre el ejército y el M-19 en el Caquetá.

Una grata experiencia como periodista, en el manejo de algunas armas, disciplina que para muchos no habíamos pagado servicio militar y mucho menos las mujeres que asistieron y para la culminación se llevó a cabo de cómo se sobrevive que ellos denominan de supervivencia en la confluencia de los rios San Pedro y Orteguaza donde operaba el batallón Bogotá, hoy Héroes del Guepí, base militar donde tiene asiento soldados americanos.

Soy por naturaleza pacifista, y cuando veo a una apersona armada,tengo mal presentimiento, que no he podido acostumbrarme, a pesar de haber vivido entre ellas, desde que soy consciente, de lo que significa estar en guerra, en un territorio como es el Caquetá, quiizá único de los departamentos con fuerzas subversivas cuando las tomas guerrilleras eran constantes a poblaciones, secuestros, voladuras de torres de energía, paros armados donde el uso de las armas eran comunes ente la población civil.

Las elecciones para elegir a los mandatarios locales era toda una odisea por las amenazas  a quienes aspiraban a cargos por elección popular y para sobrevivir a los atentados debían de andar con escoltas y si eran elegidos la amenaza persistía, quizá mayor, porque representaba el Estado por el cual ellos estaban combatiendo y el personal de guardaespaldas eran mayor. Esa costumbre permaneció por  varios años, que muchas veces se excedía los escoltas para quien vigilaba.

El número de escoltas que custodiaban a un personaje significaba el rango de poder y este se consideraba tan importante que se daba el lujo de transitar en contravía para llamar la atención que el ciudadano común, apenas observaba esa caravana de carros con escoltas se escondían por el temor de algún atentado que se pudiera dar. Aún persiste en nuestro medio personas que no revisten ningún peligro por ser concejal, diputado, alcalde pues las condiciones de orden público ha desaparecido en gran porcentaje.











jueves, 28 de julio de 2016

LOS RECONOCIMIENTOS SON EN VIDA


Conocí a Héctor Orozco Orozco cuando se desempeñaba como personero del municipio de La Montañita y luego como alcalde a finales de la década del 60, nunca conocí, el por qué este caldense (Chinchiná) llega a esta población en pleno auge de la hacienda Larandia de la familia Lara Borrero quienes compraron los terrenos a Cayetano Mora.

Su espíritu aventurero como buen paisa, busca en la capital de la Intendencia del Caquetá, su visión política, desempeñando cargos como secretario de hacienda, agricultura, gerente de la Lotería y Licores, se va consolidando como un líder del partido conservador alcanzando un escaño en la Cámara de Representantes y como tal, autor de la Ley que creo la universidad de la Amazonia. No sobra destacar el papel que desemepeñó como presidente del Comité prodepartamentalización del Caquetá, donde demostró sus ejecutorias, en compañía de destacados personajes, ante el gobierno de Julio César Turbay Ayala, convertido en Departamento a partir del primero de enero de 1982.

Como alcalde de Florencia sus obras más importantes, La Gloria, un programa de vivienda para quienes carecían de techo digno, el puente Doroteo que comunica el barrio La Estrella con barrio El Raicero, convertir el Edificio Curiplaya, con su remodelación, en Palacio de Cultura y Bellas Artes de la Amazonia, reconocido por el ministerio de Cultura como patrimonio Nacional.

Pero su obra de mayor impacto social ha sido la creación del hospital Malvinas, una idea descabellada para la época, donde hoy el hospital presta el servicio a los sectores populares de Florencia que avanza en el mejoramiento de los servicios, con una infraestructura, física, profesional y logística, dicho de otra manera, una empresa que nació de una esperanza, que con voluntad de hombres y mujeres están forjando el bienestar de la parte urbana y rural.

El hospital Comunal Las Malvinas continúa modernizándose en cada una de las áreas como la planta física, la ampliación de la sala de urgencias y otras, indispensables para la prestación de los servicios del nivel básico.

Acaba de ser nombrado el médico Luís Francisco Ruiz Aguilar, como gerente, quien viene de ser alcalde de Cartagena del Chairá, donde mostró resultados positivos en la administración y tiene el reto de descentralizar los servicios al área rural y con gestión ante el ministerio de Salud y el gobierno nacional recursos suficientes para ser de este hospital digno de los florencianos.

Héctor Orozco Orozco su paso por la administración pública no ha tenido un reconocimiento y bien merecido sería que el auditorio del hospital llevara su nombre, doctor Luís Francisco, en su decisión estará ese reconocimiento, para que se lleve a cabo esa ceremonia el 21 de octubre, cuando cumple 2 décadas como Empresa Social del Estado, mediante Acuerdo 025 del Concejo de Florencia.










lunes, 25 de julio de 2016

MIS RECUERDOS DEL PLEBISCITO DE 1957


En una apasible población del Caquetá, donde residía con mi familia, los temas políticos no lo entendía, estaba en la época de los primeros años escolares, pero sí conocía a las personas que hablaban de estos temas, como los caciques blancos, -porque los caciques indígenas, solo eran tenidos en cuenta para que votaran- por el partido liberal, Juan Puyo Falla, por el conservador, Miguel Cabrera, por el partido comunista un señor de apellido Pinzón, pero era más conocido por remoquete de "conejo" y el renegado de esta rosca, Rafael Alonzo Manrique, de profesión zapatero remendón.

En ese plebiscito se conoce que las mujeres votaron por primera vez y se le dio vida legítima a los Acuerdos hechos entre Laureano Gómez, por el partido conservador y Alberto Lleras Camargo por el liberal, conocido como el nacimiento del Frente Nacional, donde se alternaban el poder, durante 4 períodos, reparto equitativo de los cargos públicos, con tanta milimetría política que dejando sin espacio a quienes pensaban diferente a estos dos partidos de llegar a la presidencia por la vía democrática, dejando como herencia el nacimiento de grupos beligerantes como las guerrillas de las farc y el comienzo de la corrupción abierta y descarada de los dineros del Estado a todo nivel.

Hoy como ayer, nos encontramos en la misma encrucijada de crisis, quizá peor, porque los actores que intervienen en esta guerra partidista, social, económica y de poder, bandas criminales por quienes no se acogieron a desmovilizarse de las AUC, el narcotráfico y el enfrentamiento entre los partidarios de Álvaro Uribe y el gobierno de Juan Manuel Santos.

Para el Caquetá, que ha sido laboratorio de guerra tanto de la subversión como por el Estamento, digo que de laboratorio, porque en estas tierras afloraron las ideas revolucionarias, crecieron tanto que su producto fue exportado al resto de los colombianos y en algunos países que simpatizaban con su proceder, porque en estas décadas de violencia, se creo la cultura de la guerra que hoy en la memoria colectiva piensa solucionar sus problemas a tiros.

Como el Caquetá permaneció aislado del resto del país por más de ochenta años hasta cuando se dio apertura del corredor vial hace una década, tiempo suficiente para que grupos al margen de la ley, aprovecharan esta coyuntura para influenciar con su política subversivo, puesto que el Estado no pensaba sino arrasar a los guerrilleros donde se invirtió dineros del presupuesto de los gobiernos nacionales y el del Plan Colombia suministrado por los Estados Unidos con 10 millones de dólares para combatir al bloque sur.

El Caquetá como el resto del país, está cansada de tanta violencia y nos aprestamos a confirmar a través de un plebiscito -que aún no se ha convocado por parte del gobierno nacional- para encontrarle una solución política como la dada en 1957 donde esperamos una mayoría por el SI como ocurrió en 1957.



jueves, 21 de julio de 2016

ME ASOMBRA ÁLVARO PACHECO


Comienza su vida pública en un modesto cargo en tránsito departamental, en tiempos del turbayismo, cuando Hernando Turbay era el jefe supremo de godos y cachiporros y nadie lo contradecía para no caer en desgracia burocrática.


Su paso fue efímero, como los amoríos juveniles, porque el líder político del Caquetá, lo tenía entre sus favoritos para que escalara posiciones, reunía los requisitos para sucederlo cuando la dinastía Turbay Cote cumpliera el centenario de imponer su cacicazgo, por tal razón, lo preparó con anticipación para que fuera el alcalde del centenario de la fundación de Florencia.

Con alas de cóndor que le proporcionó esta posición, sobrevoló por selvas, veredas, caseríos olvidados y conoció de cerca lo que es ser campesino caqueteño, para estar codeándose con la clase que gobierna a este país desde el recinto del congreso como Representante a la Cámara, el tiempo suficiente como para conocer de cerca lo que se cocina en ella.

Iba tan rápido en su ascenso, que acumuló muchos opositores quienes se encargaron de hacerle la zancadilla y al recinto de los acusados fue a terminar por varios meses, período suficiente para conciliar con su espíritu y con la justicia terrenal.

No la tenía fácil, volver a la palestra política, pero tomó un respiro y se lanzó al escrutinio de sus coterráneos en busca del respaldo en las urnas para ser gobernador, hizo lo que tenía que hacer, alianzas con otros partidos diferente al liberal porque la competencia estaba apretada según opinión de los expertos.

Siendo elegido no esperó posesionarse para comenzar a proyectar lo que sería su gobierno, haciendo contactos con el Alto Gobierno y con base en esas posibilidades, diseñó el Plan de Desarrollo con un equipo comprometido en su campaña y ahora como gobernador.

En 6 meses que lleva su administración ha ido acomodando sus fichas en los cargos claves entre otros, la contraloría departamental, con el ingeniero Eduardo Moya Contreras, un serranista hoy convertido en pachequista, en Corpoamazonia, Igac, Administrador de Aeropuerto, el alcalde de Florencia y por arrastre a los restantes y en la mira está la Cámara de Comercio, Bienestar Familiar, la rectoría de la Amazonia y el hospital María Inmaculada, el poder político suficiente para manejar los hilos del poder a su antojo, eso es lo que me asombra del doctor Álvaro Pacheco que en tan solo en 6 meses haya podido acumular tanto poder.