Comienza su vida pública en un modesto cargo en tránsito departamental, en tiempos del turbayismo, cuando Hernando Turbay era el jefe supremo de godos y cachiporros y nadie lo contradecía para no caer en desgracia burocrática.
Su paso fue efímero, como los amoríos juveniles, porque el líder político del Caquetá, lo tenía entre sus favoritos para que escalara posiciones, reunía los requisitos para sucederlo cuando la dinastía Turbay Cote cumpliera el centenario de imponer su cacicazgo, por tal razón, lo preparó con anticipación para que fuera el alcalde del centenario de la fundación de Florencia.
Con alas de cóndor que le proporcionó esta posición, sobrevoló por selvas, veredas, caseríos olvidados y conoció de cerca lo que es ser campesino caqueteño, para estar codeándose con la clase que gobierna a este país desde el recinto del congreso como Representante a la Cámara, el tiempo suficiente como para conocer de cerca lo que se cocina en ella.
Iba tan rápido en su ascenso, que acumuló muchos opositores quienes se encargaron de hacerle la zancadilla y al recinto de los acusados fue a terminar por varios meses, período suficiente para conciliar con su espíritu y con la justicia terrenal.
No la tenía fácil, volver a la palestra política, pero tomó un respiro y se lanzó al escrutinio de sus coterráneos en busca del respaldo en las urnas para ser gobernador, hizo lo que tenía que hacer, alianzas con otros partidos diferente al liberal porque la competencia estaba apretada según opinión de los expertos.
Siendo elegido no esperó posesionarse para comenzar a proyectar lo que sería su gobierno, haciendo contactos con el Alto Gobierno y con base en esas posibilidades, diseñó el Plan de Desarrollo con un equipo comprometido en su campaña y ahora como gobernador.
En 6 meses que lleva su administración ha ido acomodando sus fichas en los cargos claves entre otros, la contraloría departamental, con el ingeniero Eduardo Moya Contreras, un serranista hoy convertido en pachequista, en Corpoamazonia, Igac, Administrador de Aeropuerto, el alcalde de Florencia y por arrastre a los restantes y en la mira está la Cámara de Comercio, Bienestar Familiar, la rectoría de la Amazonia y el hospital María Inmaculada, el poder político suficiente para manejar los hilos del poder a su antojo, eso es lo que me asombra del doctor Álvaro Pacheco que en tan solo en 6 meses haya podido acumular tanto poder.
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