viernes, 30 de septiembre de 2016

hechos de nuestra historia


HECHOS DE NUESTRA HISTORIA
La ruta a Florencia
Por: Ancizar Hurtado Soto

La ruta más corta y rápida desde el centro del país al centro de operaciones, 
resultó ser la vía Neiva-Florencia-la Tagua-Puerto Leguízamo, que ofrecía dos
ventajas en estrategias: el acceso sin peligro enemigo de las líneas de aprovechamiento al corazón mismo de la contienda y las facilidades que ofrecía el río.
Caquetá para base de los hidroaviones, tan decisivos en la toma del pueblo peruano de Guepí. Se barajaron tres posibilidades a partir de Neiva como epicentro:
la vía al Caguán, la de Florencia y la de Mocoa. La trocha del Caguán se había utilizado a finales del siglo XIX para introducir al Caquetá obra esclava para la
explotación de la quina y se le calculaba entre 105 y 110 leguas y 17 a 19 días de jornada. La segunda era una ruta de caucheros por donde se sacaba los 
productos al interior del país en las primeras décadas del siglo XX y se estimaba entre 95 a 110 leguas y 14 y 16 días. La de Mocoa se descartó por considerarse
a Popayán y no a Neiva como el punto de partida. Se decidió por la recomendada por Daniel Diaz Cabrera, quien ejerció el cargo de intendente del Caquetá entre
1950 a 1958 en sucesivos cinco gobiernos nacionales ( Laureano Gómez, Urdaneta Arbelaez, Rojas Pinilla, Junta Militar y Alberto Lleras Camargo). El gobierno
Nacional decretó la movilización general, y aunque don Daniel Díaz no previó el viaje a pie y en balsa, el grueso de la fuerza expedicionaria así lo hizo. Por ese
camino ensanchado llegaron los planchones a lomo de mula hasta La Perdiz, cuyo embarcadero quedaba en una laja situado detrás del Hotel Curiplaya. Antes
de desaparecer fue matadero y por lo menos hasta 1955 tenía "subienda" de pescado. Era  la época de la empresa de buses Transfederal, cuando la ruta Resina-
Florencia, era tan estrecha que el tráfico se efectuaba en una sola dirección un día para "entrada" y el siguiente para la "salida", término que se conoce como
"irse para fuera", que significaba irse para el Huila. Florencia del año 32 no era más que unas cuantas casitas de paja alrededor del futuro parque Santander y
otras que comienza en la loma detrás de la plaza de mercado La Concordia. Para la misma época, el número de habitantes eran de 3.000 y la renta por
impuestos de $ 6.000.oo. Ya existía una agencia del Banco de la República, que prestaba cobertura monetaria a las operaciones de la compra-venta de 
"juansoco", la variedad más blanda del caucho, como también el pago de los sueldos de los zapadores (soldados). En la casa donde habita Hernán Arenas
Vega, por los años 40s, funcionaron unos hornos para arreglar los desperfectos de los quintales de este caucho que se utilizaba para fabricar chicle
masticable. Vale señalar que en esta casa estuvo la primera capilla de los capuchinos y luego la agencia del Banco de la República. En las elecciones del 14 de
mayo de 1933, se escrutaron 156 votos liberales y uno conservador, en toda la Comisaría del Caquetá, y en la del Putumayo 51 liberales y 327 conservadores.
Publicado en el periódico EXTRA DEL CAQUETA ( jueves 03/05/2012 extracaqueta@gmail.com).

carta al doctor Álvaro Pacheco


Doctor
ÁLVARO PACHECO
Atreverse a escribir historia, en un departamento como Caquetá y luego condensarlo en un texto y publicado como libro, es una osadía no tanto por hacerlo, porque cuando se escribe con gusto es lo más simple, en eso estoy empeñado, señor gobernador y no desistiré de este propósito aunque tenga los mil tropiezos con CAQUETÁ UNA HISTORIA DESCONOCIDA, pero esto me ha  lleva a preguntarme, ¿para qué escribo y para quien escribo?

En primer lugar, porque me gusta reconstruir los hechos olvidados y desconocidos en los pocos libros de historia que existen publicados en el departamento de autores caqueteños y no raizales y otra razón, porque a través de estos permite involucrarlos en una historia, suya o ajena, que lo lleve a recordar el pasado, a entender otras épocas, a comprender el origen de los múltiples problemas que ha padecido esta región colombiana, entonces me acuerdo de esos pequeños y grandes libros que llegaron a mis manos, que me enseñaron a entender conceptos como colombianidad, nacionalismo, sentido de  caqueteñidad.

Doctor Pacheco, en eso estoy empeñado, terminar de escribir este libro, porque considero que es la manera de comunicarme con un público ávido de saber muchas verdades hoy ocultas en un lenguaje sencillo, buscando construir la historia analítica porque ha llegado la hora de analizarla tal cual como ha sido la historia, no a pedazos y mucho menos tergiversada.

Quien no sabe, que aquí en este terruño germinó y se multiplicó la hoja de coca, no la que cultivaban los nativos, sino aquella que la proliferaron los gringos con fines comerciales y nos embarcaron en esa historia que aún no termina de escribirse pero si llevamos el estigma de mafiosos. Pero más grave aún, con el narcotráfico dejando las raíces de la corrupción.

Quien de los propios y extraños de este departamento, no ha vivido en carne propia los rigores de la violencia, de los últimos 60 años -no por culpa nuestra-, sino por las desigualdades sociales, económicas, políticas y culturales que nos han sometido los gobiernos centrales, siendo excusa para los grupos subversivos desarrollarse en este pedazo de tierra colombiana.

Pero déjeme agregarle doctor Pacheco, el secuestro extorsivo se inició en Caquetá con Oliverio Lara en 1965 y a partir de aquella época nefasta para la economía caqueteña, tuvo su apogeo con la  guerrilla de la farc, una historia no contaba, pero que paralizó el desarrollo económico del departamento.

Estas lacras de la historia que nos ha tocado vivir a las buenas y a las malas, porque siempre hemos creído, que somos nosotros los encargados de voltear la página de esta historia, usted como dirigente social y político, el ganadero, el comerciante, el campesino desde su parcela y el simple ciudadano que habita con orgullo sincero y honesto la patria donde tiene su familia.

Cómo vamos a saber que un Álvaro Pacheco Álvarez dentro de 50 años nació en un barrio céntrico de Florencia sino es por los historiadores  que reseñaron su paso de la vida pública, pero si estos libros de historia no se publicaron, porque las entidades encargadas de patrocinar esta clase de obras, prefirieron gastar la plata en festivales que no nos identificaron como amazónicos, muchos menos como caqueteños, que fue alcalde de la capital del Caquetá, en los primeros cien años de fundada y en su administración comenzó el pueblo a tener visos de ciudad, Representante a la Cámara y gobernador del posconflicto, no le prive a esa generación de los protagonistas del inicio del siglo XXI.

Para muestra de este olvido, pasé por el Centro de Memoria Histórica, señor gobernador y se dará cuenta, que existe una persona encargada de este centro, pero los anaqueles se encuentran vacíos de libros de historia de autores caqueteños y el Instituto de cultura y deporte no le asigna recursos para que funcione, son como las reinas de belleza, solo representan eso.

Doctor Álvaro, con esto no le estoy solicitando apoyo económico para el libro: CAQUETA UNA HOSTORIA DESCONOCIDA, simplemente déjeme decirle personalmente mis inquietudes.
Cordialmente

Ancízar Antonio Hurtado Soto
Cel. 3203155895

Florencia, junio 5 de 2016