HECHOS DE NUESTRA HISTORIA
La ruta a Florencia
Por: Ancizar Hurtado Soto
La ruta más corta y rápida desde el centro del país al centro de operaciones,
resultó ser la vía Neiva-Florencia-la Tagua-Puerto Leguízamo, que ofrecía dos
ventajas en estrategias: el acceso sin peligro enemigo de las líneas de aprovechamiento al corazón mismo de la contienda y las facilidades que ofrecía el río.
Caquetá para base de los hidroaviones, tan decisivos en la toma del pueblo peruano de Guepí. Se barajaron tres posibilidades a partir de Neiva como epicentro:
la vía al Caguán, la de Florencia y la de Mocoa. La trocha del Caguán se había utilizado a finales del siglo XIX para introducir al Caquetá obra esclava para la
explotación de la quina y se le calculaba entre 105 y 110 leguas y 17 a 19 días de jornada. La segunda era una ruta de caucheros por donde se sacaba los
productos al interior del país en las primeras décadas del siglo XX y se estimaba entre 95 a 110 leguas y 14 y 16 días. La de Mocoa se descartó por considerarse
a Popayán y no a Neiva como el punto de partida. Se decidió por la recomendada por Daniel Diaz Cabrera, quien ejerció el cargo de intendente del Caquetá entre
1950 a 1958 en sucesivos cinco gobiernos nacionales ( Laureano Gómez, Urdaneta Arbelaez, Rojas Pinilla, Junta Militar y Alberto Lleras Camargo). El gobierno
Nacional decretó la movilización general, y aunque don Daniel Díaz no previó el viaje a pie y en balsa, el grueso de la fuerza expedicionaria así lo hizo. Por ese
camino ensanchado llegaron los planchones a lomo de mula hasta La Perdiz, cuyo embarcadero quedaba en una laja situado detrás del Hotel Curiplaya. Antes
de desaparecer fue matadero y por lo menos hasta 1955 tenía "subienda" de pescado. Era la época de la empresa de buses Transfederal, cuando la ruta Resina-
Florencia, era tan estrecha que el tráfico se efectuaba en una sola dirección un día para "entrada" y el siguiente para la "salida", término que se conoce como
"irse para fuera", que significaba irse para el Huila. Florencia del año 32 no era más que unas cuantas casitas de paja alrededor del futuro parque Santander y
otras que comienza en la loma detrás de la plaza de mercado La Concordia. Para la misma época, el número de habitantes eran de 3.000 y la renta por
impuestos de $ 6.000.oo. Ya existía una agencia del Banco de la República, que prestaba cobertura monetaria a las operaciones de la compra-venta de
"juansoco", la variedad más blanda del caucho, como también el pago de los sueldos de los zapadores (soldados). En la casa donde habita Hernán Arenas
Vega, por los años 40s, funcionaron unos hornos para arreglar los desperfectos de los quintales de este caucho que se utilizaba para fabricar chicle
masticable. Vale señalar que en esta casa estuvo la primera capilla de los capuchinos y luego la agencia del Banco de la República. En las elecciones del 14 de
mayo de 1933, se escrutaron 156 votos liberales y uno conservador, en toda la Comisaría del Caquetá, y en la del Putumayo 51 liberales y 327 conservadores.
Publicado en el periódico EXTRA DEL CAQUETA ( jueves 03/05/2012 extracaqueta@gmail.com).