lunes, 25 de julio de 2016

MIS RECUERDOS DEL PLEBISCITO DE 1957


En una apasible población del Caquetá, donde residía con mi familia, los temas políticos no lo entendía, estaba en la época de los primeros años escolares, pero sí conocía a las personas que hablaban de estos temas, como los caciques blancos, -porque los caciques indígenas, solo eran tenidos en cuenta para que votaran- por el partido liberal, Juan Puyo Falla, por el conservador, Miguel Cabrera, por el partido comunista un señor de apellido Pinzón, pero era más conocido por remoquete de "conejo" y el renegado de esta rosca, Rafael Alonzo Manrique, de profesión zapatero remendón.

En ese plebiscito se conoce que las mujeres votaron por primera vez y se le dio vida legítima a los Acuerdos hechos entre Laureano Gómez, por el partido conservador y Alberto Lleras Camargo por el liberal, conocido como el nacimiento del Frente Nacional, donde se alternaban el poder, durante 4 períodos, reparto equitativo de los cargos públicos, con tanta milimetría política que dejando sin espacio a quienes pensaban diferente a estos dos partidos de llegar a la presidencia por la vía democrática, dejando como herencia el nacimiento de grupos beligerantes como las guerrillas de las farc y el comienzo de la corrupción abierta y descarada de los dineros del Estado a todo nivel.

Hoy como ayer, nos encontramos en la misma encrucijada de crisis, quizá peor, porque los actores que intervienen en esta guerra partidista, social, económica y de poder, bandas criminales por quienes no se acogieron a desmovilizarse de las AUC, el narcotráfico y el enfrentamiento entre los partidarios de Álvaro Uribe y el gobierno de Juan Manuel Santos.

Para el Caquetá, que ha sido laboratorio de guerra tanto de la subversión como por el Estamento, digo que de laboratorio, porque en estas tierras afloraron las ideas revolucionarias, crecieron tanto que su producto fue exportado al resto de los colombianos y en algunos países que simpatizaban con su proceder, porque en estas décadas de violencia, se creo la cultura de la guerra que hoy en la memoria colectiva piensa solucionar sus problemas a tiros.

Como el Caquetá permaneció aislado del resto del país por más de ochenta años hasta cuando se dio apertura del corredor vial hace una década, tiempo suficiente para que grupos al margen de la ley, aprovecharan esta coyuntura para influenciar con su política subversivo, puesto que el Estado no pensaba sino arrasar a los guerrilleros donde se invirtió dineros del presupuesto de los gobiernos nacionales y el del Plan Colombia suministrado por los Estados Unidos con 10 millones de dólares para combatir al bloque sur.

El Caquetá como el resto del país, está cansada de tanta violencia y nos aprestamos a confirmar a través de un plebiscito -que aún no se ha convocado por parte del gobierno nacional- para encontrarle una solución política como la dada en 1957 donde esperamos una mayoría por el SI como ocurrió en 1957.



1 comentario:

  1. Muy bien don Ancizar, esos recuerdos son importantes, la historia siempre nos deja importantes experiencias.

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