domingo, 2 de julio de 2017


PRINCIPIO DEL FIN DEL TURBAYISMO (II)

Con tanto poder económico y político se hacía invencible. Tenía a su favor la burocracia departamental y municipal, porque en él recaían todos los nombramientos, en esas instancias, sino también en los institutos del orden nacional, que no había hoja que se moviera sin el visto bueno del jefe como lo llamaban sus recomendados.

Bajo ese dominio, no había gobernador, alcaldes, diputados, concejales que no tuvieran el aval para llegar a esas posiciones y fue tan increíble su influencia de poder, que zonas con tradición conservadora, hacía nombrar alcaldes liberales sin el rechazo de la dirigencia azul, porque estos también dependían de él para algunos nombramientos de la torta burocrática.

Pero también les colaboraba a sus socios aspirantes al congreso, cuando les hacían falta votos para llegar y no los desplazaran los de la Unión Patriótica u otro movimiento político de izquierda, como ocurrió cuando Reynaldo Duque aspiraba a la Cámara les añadía sus  votos que le sobraban; la registraduría de ese tiempo los registraba a quien él dijera. Sucedió lo mismo cuando Fernando Almario perdió con Nelly Buitrago de la Unión Patriótica, se amangualaron los de los partidos tradicionales, para que la registraduría diera como ganador el representante del conservatismo, aunque no iba por esa corriente política. Pero no contento con esa trasfugada de hacerla perder sino que la justicia la envió a la cárcel.

Ante ese panorama político que se llevaba a cabo en el departamento del Caquetá, el único que podía frenar ese uso de poder por cuenta del turbayismo, era la guerrilla de la farc, para ello utilizó una serie de asesinatos de líderes destacados de ese partido como el capitán Gustavo Artunduaga Paredes, candidato a la a la alcaldía de Florencia, donde Hernando Turbay protestó ante el gobierno nacional, que si no cesaba esos asesinatos selectivos de los líderes turbayistas se retiraría de los comicios de 1988, cuando se elegían los alcaldes por elección popular.


La insurgencia se había tomado el poder con las armas, imponiendo su ley, como toma de municipios, secuestros como el de Rodrigo Turbay y la masacre de la familia Turbay Cote. El tránsito entre los municipios no estaba permitido en horas nocturnas, las llamadas pescas milagrosas se hacían a diario, y aunque para esos años se nombraron gobernadores militares, seguía sucediendo lo mismo. Una época trágica para los caqueteños, que hoy subsiste en la memoria colectiva. (próxima entrega la orfandad de líderes) 

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