UNA IDEA CON SENTIDO DE
PERTENENCIA
Todo comenzó así. Cuando
investigaba el origen de la creación del hospital María Inmaculada de Florencia
Caquetá, para ser incluido en mi libro Caquetá una Historia Desconocida, me
topé con esta perla histórica, que el 17 de diciembre de 1941, los caqueteños
se enteran de la grata noticia que el congreso había aprobado la Ley 148, -por
iniciativa del presidente Eduardo Santos Montejo- para la construcción de un
hospital civil –porque ya existía uno militar en Puerto Arango ubicado en la
margen derecha del río Orteguaza-para fomentar la colonización en la Regiones
del Sur del país.
Pero en esta Ley aparecía el
nombre de Carlos Lleras Restrepo, como ministro de hacienda, asignándole una
partida presupuestal de sesenta mil pesos, cuya obra fue iniciada dos años
después (1943) e inaugurada en 1945, es decir que el año pasado cumplió 70 años
de existencia y qué mejor motivo, era invitar al presidente Juan Manuel Santos
y Germán Vargas Lleras como vicepresidente a ese acto a Florencia y
comprometerlos con recursos que hoy se requieren.
Para tal fin, le hice llegar
una nota fechada el 11 de diciembre de 2014 donde le exponía mi idea y cómo se
desarrollaría el cronograma de actividades, entre algunas, hacer partícipe de
esa efeméride a los ministros de hacienda, salud, planeación y algunos
senadores más allegados al departamento como Luís Fernando Velasco, Guillermo
García Realpe y Rodrigo Villalba, desde luego a los dos representantes a la
Cámara por el Caquetá.
La propuesta estuvo en receso,
por múltiples causas, sobre todo las económicas y la falta de apoyo de algunos
funcionarios del orden departamental y suyos, pero mi interés seguía en pie y
en una carta fechada el 4 de febrero de 2015 lo inducía a que continuara y
destacaba “las causas justas que se
pierden son las que no se luchan”, el marasmo y la desidia continuaban
apoderándose del entusiasmo que había tenido por parte de la gerencia.
Le insinué al doctor Galvis
que se redactara una carta firmada por los miembros de la junta directiva para
darle mayor respaldo, como así se hizo, pero no fue enviada, -desconozco las
razones- que al final de la misiva decía: “es para nosotros los caqueteños, un
honor, que un miembro de la familia Santos Calderón, continúe con la huella
dejada por el doctor Eduardo Santos Montejo.
Se perdió esa coyuntura
histórica de haber adquirido por esa vía, los recursos necesarios para la
construcción de las dos torres, con el fin de ampliar y mejorar los servicios
de salud que tanto reclaman y merecen los habitantes de esta región de
Colombia, con el fin de cumplir con los estándares de habilitación de
infraestructura y calidad.
Fue una utopía pero no una
derrota de mi parte, de eso estoy convencido, eso me sucede por estar creyendo
que el sentido de pertenencia puede encontrarse con quienes tienen el poder de
cambiar la educación en un determinado territorio, de quererlo, de valorarlo
para crear cultura ciudadana, ese vínculo al tejido simbólico construido por
las personas que componen una comunidad, que no es otra cosa, las forma de
expresión, las costumbres por los integrantes de la sociedad en cuestión.
Pero entonces sí, viene mi
frustración, cuando es reelegido el doctor Jhon Ernesto Galvis Quintero, por el
gobernador Álvaro Pacheco, un gerente que no tiene el carácter de saber dirigir
ese ícono público como es el Hospital María Inmaculada y se deja manipular por
quienes piensan y actúan por intereses personales y lo inducen a cometer fallas
administrativas expuesto a demandas y solo él es el responsable como
representante legal del hospital.
Me extraña la actitud
complaciente por parte del gobernador, y presidente de Junta Directiva, no
trate subsanar estos impases, puesto que son dados a conocer por varias
personas más allegadas a la administración y no del romántico e iluso Ancízar, por
pensar y actuar con sentido de pertenencia.
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